Por qué Mi Centro
Está hecha para el trabajo clínico y para lo que ese trabajo exige por ley: consentimientos que resisten una revisión, fichas cifradas y una agenda completamente integrada.
La suite está diseñada para que manejes tu agenda profesional completa —dentro del centro, online y donde atiendas por tu cuenta— en un solo lugar. No necesitas arrendar un box para usarla. Y si además arriendas aquí, tus reservas aparecen en esa misma agenda, sin que tengas que anotarlas dos veces.
Las horas que arriendas en el centro, tus sesiones online y las que atiendes en otra consulta se ven juntas, en el mismo calendario y con la misma ficha detrás. No hay que anotar dos veces ni cruzar dos aplicaciones para saber cómo viene tu semana.
Consentimiento de atención, de telemedicina, de grabación y autorización para compartir información con terceros: redactados para la normativa chilena y listos para enviar. Tu paciente firma desde su teléfono con un código a su correo, y queda constancia de quién firmó, cuándo, desde dónde y sobre qué texto exacto.
Los antecedentes, las notas y los documentos se cifran campo a campo con una llave que vive fuera de la base de datos: una copia de la base no los muestra en texto legible. Entrar exige un código a tu correo, y cada apertura de ficha queda en una bitácora que rechaza modificaciones y borrados, incluso desde la administración del sistema.
La Ley 20.584 de derechos y deberes del paciente y la Ley 21.719 de datos personales no se agregaron al final: definieron cómo está hecha. Tú sigues siendo el responsable de la ficha de tus pacientes; lo que hace la suite es darte con qué responder cuando corresponda.
La ficha clínica debe conservarse quince años. Se respalda cifrada todos los días en un almacenamiento adicional con retención inmutable, y puedes exportar toda tu información en cualquier momento, aunque dejes de usar la suite.
Ningún otro profesional del centro ve tus fichas, y Centromiel no las usa para nada propio: ni perfiles, ni cesión a terceros, ni entrenamiento de sistemas automatizados. Está por escrito en el contrato de encargo que aceptas antes de registrar al primer paciente.
La comparación no es con un producto en particular, sino con la forma en que suele resolverse esto: cuaderno, planilla y un calendario aparte.
Lo que firmas está publicado y puedes leerlo completo antes de aceptar nada: el contrato que define qué podemos y qué no podemos hacer con los datos de tus pacientes, y el mandato que regula el dinero que recaudamos por tu cuenta.
La firma que usamos es electrónica simple (Ley 19.799), válida y acompañada de evidencia. No es firma electrónica avanzada: para los actos que la exijan, usa los medios que correspondan.
Sin permanencia y sin costo de activación. Si no te sirve, no la activas y todo sigue igual.